100.000 m3 de purines tratados y 19 nuevos puestos de trabajo balance del año de reapertura de la planta de purines VAG

VAG ha vuelto a la actividad con unos resultados francamente positivos, tanto en cuanto al tratamiento de purines, como por su aportación a la dinamización económica de la comarca. En julio de 2017 se inició la puesta en marcha de VAG, después de que una sentencia de TSJ obligara al Gobierno del Estado a dar marcha atrás en su recorte a las primas, que obligó a cerrar las plantas de tratamiento de deyecciones ganaderas de Juneda, actualmente propiedad del GAP

Después de que en febrero de 2014 la planta de tratamiento de purines VAG, situada en el término municipal de Juneda, se viera obligada a cerrar su actividad, debido al recorte de las primas concedidas por el Ministerio, el pasado mes octubre de 2017 volvió a estar en pleno rendimiento, aunque fueron necesarios más de tres meses de trabajos y la inversión de 1 millón de euros.

El balance de este año de funcionamiento de VAG ha sido francamente positivo, con más de 100.000m3 de deyecciones ganaderas tratadas, de un total de 400.000m3 de deyecciones producidas por los socios del GAP, asociación de ganaderos propietarios de VAG.

Gracias a la gestión de la planta el purín se ha transformado en abono orgánico que se ha aplicado fuera de la comarca de Les Garrigues. El purín gestionado durante este año y transformado en abono hubiera necesitado de 2.500 hectáreas de cultivo si se hubiera tenido que aplicar al campo como purín. Esta cantidad de purines tratado, unos 300 m3 diarios, implica el transporte de 4.000 cisternas de purín de 25m3, lo que representa una media de 13-14 cisternas de purín al día.

Uno de los impactos más importantes de la reapertura de la planta, además de evitar la aplicación directa de los purines, tiene que ver con la capacidad de dinamización socio económica generada por el funcionamiento de lAG para el conjunto de la comarca, una zona con un marcado déficit de actividad empresarial.

Gracias al funcionamiento de VAG se ha dado empleo directo a 19 personas, la gran mayoría trabajos cualificados, operarios con formación profesional de electricidad o mecánica. Además de, y de acuerdo con la filosofía del GAP, revertir en la mayor medida posible sus activos en el territorio, el funcionamiento de la planta ha generado una actividad económica directa para un gran número de empresas y profesionales de la comarca y zonas cercanas.

El futuro de VAG, que de acuerdo con la actual normativa puede funcionar hasta el año 2029, pasa por las decisiones que pueda tomar el Estado Español con respecto a las primas que concede a las plantas de tratamiento de purines. En este sentido, cabe destacar que en la última propuesta presentada por el Estado Español, se proponía una significativa recorte sobre las primas fijadas por el juez que, sin llegar al punto de 2014, ponía en cierto riesgo la viabilidad de la planta. El ADAP, organización que aglutina al conjunto de propietarios de plantas de tratamiento de purines de España, presentó las oportunas alegaciones a la propuesta del Estado, que tiene hasta el 22 de octubre para decidir qué prima establece finalmente.

Por otra parte, el GAP tiene prevista la reapertura de la planta de TRACJUSA en el transcurso de este año, continuando con el actual sistema de cogeneración de energía con el que trabajó hasta que cerró en febrero de 2014. A pesar de que, en primera instancia se reabrirá como una planta de cogeneración, el responsables del GAP y gestores de esta planta continúan trabajando para poder desarrollar el proyecto de Nueva TRACJUSA que sustituye la fuente de calor actual para la gasificación de Combustible Derivado de Residuos (CDR ). Entre otras ventajas, además de reducir el impacto ambiental de la planta sobre el territorio, este nuevo proyecto daría una mayor autonomía de gestión a la planta y garantizaría con mayor seguridad su viabilidad y continuidad, al no depender del Régimen Especial, y de la arbitrariedad de las decisiones del Estado Español.