Publicados los requisitos de bioseguridad y tramitación para los separadores móviles de fracción líquida y sólida de los purines porcinos

El objetivo es definir los requisitos que deben cumplir las explotaciones porcinas que deseen utilizar este sistema de tratamiento, que debe estar adecuadamente recogido en el plan de gestión de deyecciones ganaderas y, sobre todo, debe utilizarse con las máximas condiciones de bioseguridad.

 

El DACC ha publicado el documento de Utilización del sistema de separador móvil de fracción líquida y sólida de los purines en explotaciones porcinas: requisitos de bioseguridad y tramitación. Se trata de un documento que describe las condiciones mínimas de bioseguridad y estructurales que deben cumplir las explotaciones porcinas que quieran utilizar los separadores móviles de fracción líquida y sólida de los purines porcinos, al tiempo que indica cuál es el trámite administrativo por parte de los agentes implicados.

 

El separador sólido-líquido móvil es un aparato que se puede enganchar a varios vehículos tipo coches y tractores o estar instalado en la caja de un camión. Su función es separar el purín, en una fracción sólida (FS) y una fracción líquida (FL). El proceso de separación S-L permite una redistribución de los nutrientes, facilitando su gestión final. La FS se caracteriza por una concentración más elevada en aquellos componentes asociados a la fracción articulada, como la materia orgánica (MO) no soluble, el nitrógeno (N) orgánico y el fósforo (P), entre otros. En cambio, la FL se caracteriza por ser menos rica en algunos nutrientes. La parte líquida se almacenará en una balsa final y la fracción sólida en un estercolero impermeable con recogida de lixiviados (para la FS) y / o unos contenedores que habiliten el transporte y tara posterior.

 

Ante la creciente necesidad de aplicar sistemas de tratamiento en las granjas porcinas y dado que el tamaño de algunas de ellas hace muy difícil su optimización económica, se plantea la necesidad de utilización de este tipo de separadores móviles. Para que esto sea posible es necesario, por un lado, que estén adecuadamente recogidos en los planes de gestión de deyecciones ganaderas y, sobre todo, que esta utilización se haga con las máximas condiciones de bioseguridad.

 

Fuente: DACC

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *