Compartimos en este espacio un interesante artículo dedicado a la valoración energética de los residuos en Europa publicado en www.residuosprofesional.com por parte de Joaquín Pérez Viota, presidente de AEVERSU
Situar la valorización energética como un componente esencial en la estrategia y planificación de tratamiento de residuos permitirá reducir la dependencia de los vertederos y contribuir a la seguridad energética.
La gestión de residuos en Europa se encuentra en un momento decisivo. La Unión Europea ha establecido objetivos ambiciosos para reducir la eliminación de residuos en vertedero hasta al menos el 10%, antes de 2035. Para alcanzar estas metas, es imprescindible repensar y modernizar nuestras estrategias de tratamiento de residuos, situando a la valorización energética como uno de los pilares imprescindibles en el proceso.
La situación actual en España difiere notablemente de este objetivo, la dependencia de los vertederos sigue siendo un enorme problema. Eliminando en vertedero más del 50% del residuo urbano generado, el 20% del total de residuos eliminados en vertedero en Europa, son españoles, para una población que supera ligeramente el 10% de la población de la Unión.
En este contexto, la valorización energética emerge como la solución eficiente y necesaria que garantiza la gestión de residuos no reciclables sostenible y alineada con los principios de la economía circular y la jerarquía de residuos.
LA VALORIZACIÓN ENERGÉTICA COMO UNO DE LOS EJES DE LA ECONOMÍA CIRCULAR
Así, la valorización energética se presenta como una herramienta clave para tratar la fracción de residuos que no ha podido ser reutilizada o reciclada. Este proceso permite recuperar la energía contenida en los residuos no reciclables, transformándolos en electricidad y energía térmica, lo que contribuye a reducir la dependencia de combustibles fósiles y a mitigar los efectos del cambio climático.
Y es que, a pesar de los avances que se han registrado en materia de reutilización y reciclaje, uno de los grandes desafíos de la gestión de residuos en Europa es la reducción del vertido. A pesar de las regulaciones europeas que buscan limitar su uso, en países como España un porcentaje elevado de residuos acaba en vertederos, lo que genera impactos ambientales negativos, la pérdida de recursos potencialmente aprovechables y la emisión de gases de efecto invernadero a través de las emisiones difusas producidas tras el depósito. En concreto, los vertederos contribuyen con sus emisiones de metano, un gas con un potencial de calentamiento 80 veces superior al del CO₂. Así, los vertederos emiten un 245% más de emisiones GEI que la valorización energética.
En países líderes en gestión de residuos, como Alemania, Austria o Países Bajos, la valorización energética desempeña un papel esencial. En estos países, en los que el residuo eliminado en vertedero es cero o practicante testimonial, y en los que las tasas de recuperación superan los objetivos fijados por la Unión Europea incluso para 2030, el residuo que no es posible de reciclar es valorizado energéticamente, en porcentajes que van desde el 30% al 40%. De esta manera evitamos el recurso al vertedero y maximizamos el aprovechamiento de los recursos. La Unión Europea ha establecido objetivos ambiciosos para la gestión de residuos, fijando una tasa de reciclaje del 65% y limitando el vertido al 10% antes de 2035.
Sin embargo, España está desgraciadamente muy lejos de estos objetivos. Actualmente, cerca del 50% de los residuos aún acaban en vertederos y solo un 11% es valorizado energéticamente, una cifra que representa la enorme brecha existente entre países y el amplio margen de mejora que tenemos a la hora de acelerar la implantación de infraestructuras que permitan aprovechar los residuos como fuente de energía. Para alcanzar los objetivos europeos en España, además de intensificar todas las políticas que fomentan la recuperación y el reciclado, en la búsqueda del 65% fijado, sería necesario al menos duplicar la capacidad de valorización energética actual, lo que permitiría reducir significativamente el impacto ambiental de los vertederos y avanzar hacia un modelo de gestión de residuos más sostenible.
Para avanzar en esta dirección, es esencial adoptar medidas que fomenten la valorización energética como parte de un modelo de gestión eficiente. Una de las propuestas más relevantes en este ámbito es la suspensión temporal del impuesto sobre este tipo de tratamiento. Esta medida, lejos de ser un retroceso, tiene como objetivo fomentar prácticas más sostenibles y acercar a España a los estándares europeos. Países como Suecia ya han demostrado que la eliminación de impuestos sobre la valorización energética puede acelerar la transición hacia una economía circular eficiente y responsable. Además, es fundamental la coherencia dentro de un esquema impositivo en el que los residuos tratados en instalaciones de coincineración están gravados con un impuesto de 0 €.
La experiencia de países del norte de Europa demuestra que la eliminación progresiva de vertederos solo es viable si se implementan políticas de gestión eficientes y se fomenta la concienciación ciudadana sobre las distintas herramientas destinadas a avanzar en materia de economía circular. En este sentido, es fundamental desmitificar la creencia de que la valorización energética y el reciclaje son estrategias opuestas. Como veíamos antes, los países que más reciclan, son también aquellos que más valorizan energéticamente los residuos no reciclables, demostrando que ambas prácticas son complementarias y esenciales para una gestión eficiente y sostenible.
Por otro lado, la valorización energética también contribuye a la seguridad energética, ya que reduce la dependencia de combustibles fósiles importados y proporciona una fuente de energía eléctrica estable y predecible. Además de la producción de electricidad, las instalaciones de valorización energética pueden llegar a contribuir al suministro de agua caliente, calefacción y climatización para los hogares, a través de redes de calefacción urbana (district heating). En Europa, las instalaciones de valorización energética generan 99.000 millones de kWh de calor al año, suministrando calefacción a 17 millones de habitantes. Esto es especialmente relevante en el contexto actual de crisis energética y transición hacia fuentes de energía renovables.
España tiene ante sí una oportunidad única para mejorar sus modelos de gestión de residuos. Situar la valorización energética como un componente esencial en la estrategia y planificación de tratamiento de residuos permitirá avanzar hacia los objetivos europeos, reducir la dependencia de vertederos y contribuir a la transición energética.
Es responsabilidad de todos los actores implicados –administraciones públicas, empresas y ciudadanía– trabajar conjuntamente para transformar los desafíos actuales en oportunidades. En este contexto, AEVERSU celebrará en mayo el 1er AEVERSU SUMMIT, Encuentro Global de Valorización Energética, un foro clave para debatir sobre el papel de esta tecnología en la transición hacia un modelo más sostenible. La valorización energética es una pieza clave en este camino y debe ser reconocida como un pilar fundamental dentro del modelo de economía circular que Europa necesita.
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